Simón Renard.—Sí, con tal que hagáis lo que él desea.

La Reina.—¿Dará su vida?

Simón Renard.—Sí, pero poniendo ciertas condiciones.

La Reina.—¿Sabéis lo que quiere?

Simón Renard.—Lo mismo que vos: vengarse.

La Reina.—Decidle que éntre, y permaneced al alcance de mi voz... ¡Ah! escuchad.

Simón Renard (volviendo).—¿Qué desea Vuestra Majestad?

La Reina.—Decid á milord Chandos que esté en la cámara inmediata con seis hombres de mi servicio dispuestos á entrar... y la mujer también. Id. (Simón Renard sale.) ¡Oh! ¡será cosa terrible!

(Ábrese una de las puertas laterales y entran Simón Renard y Gilberto.)

ESCENA III