La Reina.—¡Bien se ve que estás enamorado! Eres como yo; resistes á todas las pruebas. ¿Y si ves á esa Juana y la oyes confesar su falta, harás lo que yo quiera?

Gilberto.—Sí, con una condición.

La Reina.—Ya me la dirás más tarde. (Á Simón Renard.) ¡Que éntre esa mujer al punto! (Simón Renard sale; la reina oculta á Gilberto detrás de un cortinaje que ocupa parte de la habitación.) Quédate ahí.

(Entra Juana pálida y temblorosa.)

ESCENA IV

LA REINA, JUANA, GILBERTO detrás del cortinaje

La Reina.—Acércate, joven; ¿sabes quién somos?

Juana.—Sí, señora.

La Reina.—¿Sabes quién es el hombre que te ha seducido?

Juana.—Sí, señora.