La Reina.—¿Te había engañado diciéndote que era el caballero Amyas Pawlett?
Juana.—Sí, señora.
La Reina.—¿Sabes ahora que es Fabiano Fabiani, conde de Clanbrassil?
Juana.—Sí, señora.
La Reina.—Anoche, cuando te prendieron en tu casa, ¿le habías dado cita y le esperabas?
Juana (juntando las manos).—¡Dios mío, señora!
La Reina.—Responde.
Juana (con voz desfallecida).—Sí.
La Reina.—Debes suponer que ya no puedes esperar nada, ni para él, ni para ti.
Juana.—Sólo la muerte. Siempre es una esperanza.