Gilberto.—Tengo vuestra palabra de reina católica. Lord Clanbrassil ha seducido á Juana y debe unirse con ella.

La Reina.—¿Y si rehusa?

Gilberto.—Le obligaréis, señora.

Juana.—¡Oh, no, compadeceos de mí!

Gilberto.—Pues bien, si ese infame rehusa, Vuestra Majestad dispondrá de nosotros como lo tenga por conveniente.

La Reina (con alegría).—¡Ah! eso es todo cuanto yo deseo.

Gilberto.—Si llegase ese caso, con tal que Vuestra Majestad ciña la frente sagrada é inviolable de Juana Talbot con la corona de condesa de Waterford, yo haré todo lo que la reina me ordene.

La Reina.—¿Todo?

Gilberto.—Todo.

La Reina.—¿Dirás cuanto convenga decir? ¿Morirás de la muerte que te impongan?