Gilberto (sacando del pecho el puñal de lord Clanbrassil).—¿Un puñal? Sí, señora.
La Reina.—Bien; empúñale. (Le coge con fuerza el brazo.) ¡Señor Baile de Amont... lord Chandos! (Entra Simón Renard, lord Chandos y los guardias.) ¡Aseguraos de ese hombre; ha levantado el puñal contra mí! Le he cogido el brazo en el momento en que iba á descargar el golpe. ¡Es un asesino!
Gilberto.—¡Señora!...
La Reina (en voz baja á Gilberto).—¿Olvidas ya nuestro convenio? ¿Es así cómo te sometes? (En voz alta.) Todos sois testigos, señores, de que aún tenía el puñal en la mano. Señor Baile, ¿cómo se llama el verdugo de la Torre de Londres?
Simón Renard.—Mac Dermoti, natural de Irlanda.
La Reina.—Que le conduzcan á mi presencia; quiero hablarle.
Simón Renard.—¿Vos misma?
La Reina.—Yo misma.
Simón Renard.—¡La reina hablar al verdugo!
La Reina.—Sí; la cabeza hablará al brazo... ¡Vamos! (Sale un guardia.) Milord Chandos y vosotros, señores, me respondéis de ese hombre; custodiadle sin perderle de vista, pues aquí van á suceder cosas que él debe ver... Señor de Amont, ¿está en palacio lord Clanbrassil?