Juana.—Es mucho tiempo.
Maese Eneas.—Pronto pasará, y además, habrá cerrado la noche, que será favorable, si Su Majestad se empeña en que se lleve á cabo la evasión.
La Reina.—En efecto, tal vez sea más conveniente; queda convenido, pues, para dentro de una hora. Yo me retiro, Juana, y sólo os encargo que salvéis á Fabiani.
Juana.—Estad tranquila, señora.
(La reina sale, siguiéndola Juana con la vista.)
Joshua (en el proscenio).—¡Gilberto tenía razón, todo es para Fabiani!
ESCENA VI
Los mismos, menos LA REINA
Juana (á Maese Eneas).—Ya habéis oído cuál es la voluntad de la reina: una barca al pie de la Torre, las llaves de los pasadizos secretos, un sombrero y una capa.
Maese Eneas.—No es posible tener todo eso antes de la noche; dentro de una hora, señora.