En la oscura noche parece un ángel, cuya frente oculta la sombra, mientras que en sus ojos resplandece el fuego. No me abandona un solo instante su imagen, unas veces luminosa, otras sombría; y ora se me represente como astro, ora como nube, siempre la veo en el cielo.

Sólo á ti pertenece mi corazón, niña encantadora, hermosa sombra que llenas mi vida con tu recuerdo y que, ausente siempre, te apareces á todas horas.

(Entran en el salón multitud de señoras y caballeros, elegantemente vestidos.)

ESCENA III

El mismo, EL VIZCONDE DE GIF, EL SEÑOR DE MORLAIX, EL SEÑOR DE CHEVREUSE, LA SEÑORA DE GONDELAURIER, FLOR DE LIS, DIANA, BERENGUELA, señoras, caballeros

El vizconde de Gif.—¡Salud, nobles castellanos!

Eloísa, Febo y Flor de Lis (saludando).—¡Salud, nobles caballeros! Dios quiera que bajo este techo hospitalario olvidéis toda clase de cuidados y pesares.

El señor de Morlaix.—Señoras, os deseo salud, placer y dicha.

Eloísa, Febo y Flor de Lis.—Que el cielo premie vuestros buenos deseos, nobles caballeros.

El señor de Chevreuse.—Señoras, digo lo mismo que mi compañero.