Febo.—¿Quién es este hombre?

Claudio Frollo.—Oíd.

Febo.—Daos prisa.

Claudio Frollo.—¿Sabéis cómo se llama la mujer que os espera?

Febo.—¡Diablo! ¡Pues no faltaba más sino que no supiera cómo se llama mi amante! Es la graciosa bailarina Esmeralda.

Claudio Frollo.—No se llama así: su nombre es la Muerte.

Febo.—Sólo dos cosas os contestaré. Primero: que estáis loco; y segundo, que os vayáis á paseo y me dejéis en paz.

Claudio Frollo.—Es preciso que me escuchéis.

Febo.—No me importa nada de cuanto tengáis que decirme.

Claudio Frollo.—Febo, si traspasáis el dintel de esa puerta...