Claudio Frollo.—Importa que todo esto no se descubra nunca. Aquí tienes esta bolsa; luego te daré otro tanto.
(Claudio Frollo entra en su escondite, Clopin sale con precaución y á poco aparecen La Esmeralda y Febo.)
TERCETO
Claudio Frollo (aparte).—¡Oh, mujer adorada! ¡Cuán cruel es tu destino! Has entrado aquí de fiesta y saldrás de luto.
La Esmeralda (á Febo).—Mi señor conde, tengo el corazón lleno de vergüenza y de orgullo.
Febo (á Esmeralda).—¡Qué hermosa eres! Pero, mira, cuando se cierra esta puerta, se han de dejar fuera las penas.
(Febo hace sentar en un banco, á su lado, á la Esmeralda.)
Febo.—¿Me quieres?
La Esmeralda.—Sí, mucho.
Claudio Frollo (aparte).—¡Qué horrible tormento!