Claudio Frollo (sin descubrirse).—Un sacerdote.

La Esmeralda.—¡Un sacerdote! ¿Y á qué venís?

Claudio Frollo.—¿Estáis dispuesta?

La Esmeralda.—¿Á qué?

Claudio Frollo.—Á morir.

La Esmeralda.—Sí.

Claudio Frollo.—Bien.

La Esmeralda.—Y decid, padre, ¿será pronto?

Claudio Frollo.—Mañana.

La Esmeralda.—¿Y por qué no hoy?