EL PUEBLO, CUASIMODO, después LA ESMERALDA y su acompañamiento, CLAUDIO FROLLO, FEBO y CLOPIN. Sacerdotes, arqueros y ministros de justicia.
Clopin.—Acudamos todos á Nuestra Señora para ver á la joven que hoy ha de morir, á la gitana que asesinó, según dicen, al capitán de arqueros más gallardo de todo el reino. ¡Parece mentira que una mujer tan hermosa sea tan cruel, y que su dulce mirada oculte un alma tan negra! ¡Es horrible!
¡Venid, corred todos á Nuestra Señora para ver á la joven que ha de morir esta tarde!
(Aumenta la multitud, óyense rumores y comienza la fúnebre comitiva á desembocar en la plaza. Hileras de penitentes negros, estandartes de la Misericordia, hachas, arqueros, gente de justicia y guardias. Los soldados apartan la multitud y aparece Esmeralda en camisa, con una cuerda al cuello, descalza y cubierta con un largo crespón negro. Á su lado va un fraile con un crucifijo; detrás, los verdugos y la escolta. Cuasimodo, apoyado en el estribo del pórtico, observa con atención. En el momento en que la gitana llega ante la iglesia, óyese en el interior de ésta un canto solemne y lejano: las puertas están cerradas.)
Coro (dentro de la iglesia):
Omnes fluctus fluminis
Transierunt super me
In imo voraginis
Ubi plorant animæ.
(El canto se acerca lentamente y resuena al fin junto á las puertas, que se abren de pronto, dejando ver el interior de la iglesia, ocupado por una larga procesión de sacerdotes, precedidos de estandarte. Claudio Frollo, con hábito sacerdotal, figura á la cabeza y se dirige hacia la gitana.)