D. Salustio.—No. Firmad César; es mi nombre de guerra.
Ruy Blas (después de haber obedecido).—La dama no reconocerá la escritura.
D. Salustio.—¡Bah! el sello basta; con frecuencia lo hago de este modo. Ruy Blas, yo parto esta noche y os dejo aquí. Tengo proyectos muy favorables respecto á vos; vais á cambiar de situación, pero es necesario que me obedezcáis en todo. Como vos sois un servidor discreto, fiel y reservado...
Ruy Blas (inclinándose).—Señor...
D. Salustio (continuando).—Quiero mejorar vuestra suerte.
Ruy Blas (mostrando el billete que acaba de escribir).—¿Á dónde se ha de dirigir esa carta?
D. Salustio.—Yo me encargo de ello. (Acercándose á Ruy Blas con aire significativo.) Quiero haceros feliz. (Síguese una pausa. D. Salustio hace seña á Ruy Blas para que vuelva á sentarse á la mesa.) Escribid: «Yo, Ruy Blas, lacayo de su excelencia el marqués de Finlas, me obligo á servirle como fiel criado en toda ocasión secreta ó pública.» (Ruy Blas obedece.) Firmad con vuestro nombre; ahora la fecha; está bien; dadme. (Dobla el billete y el papel en que Ruy Blas acaba de escribir, y los guarda en su cartera.) Acaban de traerme una espada. ¡Ah! vedla allí. (Señala el sofá, en el que ha puesto la espada y el sombrero, y coge estos objetos.) El tahalí es de seda, recamada á la última moda. (Haciendo admirar la flexibilidad del tejido.) Tocadla, Ruy Blas. ¿Qué os parece esa flor? La empuñadura es de Gil, el famoso cincelador, el que mejor sabe formar, al gusto de las bellas, una caja de pastillas en el pomo. (Pasa el tahalí por el cuello de Ruy Blas sin quitar la espada.) Dejadla; quiero ver si os sienta bien. ¡Cáspita! parecéis así todo un caballero. (Escuchando.) Alguien viene... Sí. Se acerca la hora de pasar la Reina. ¡El marqués del Basto!
(La puerta del fondo que da á la galería se abre. D. Salustio se despoja del ferreruelo y arrójale vivamente sobre los hombros de Ruy Blas, en el momento de aparecer el marqués del Basto. Después se dirige á este último, llevando consigo á Ruy Blas, mudo de asombro.)
ESCENA V
D. SALUSTIO, RUY BLAS, EL MARQUÉS DEL BASTO, EL MARQUÉS DE SANTA CRUZ, EL DUQUE DE ALBA, y después toda la corte