Casilda.—Pues bien, si lo permitís, haré que suba algún joven escudero.
La Reina.—¡Casilda!
Casilda.—Quisiera ver algún joven, señora, porque esta corte venerable me aburre y me contrista. Creo que la vejez llega por los ojos, y que se envejece más pronto cuando siempre se ven ancianos.
La Reina.—¡Ríete, loca! No tarda en llegar el día en que el corazón se entristece, y se pierde el sueño y la alegría. (Pensativa.) Mi felicidad está en ese rincón del parque, donde tengo derecho á ir sola.
Casilda.—Pues no os envidio esa dicha. ¡Vaya un sitio! ¡Paredes más altas que los árboles, y una trampa detrás de cada uno de éstos!
La Reina.—¡Oh, quisiera salir algunas veces!
Casilda (en voz baja).—¡Salir! Pues bien, señora, escuchadme; hablemos bajo. Por austera y oscura que sea una prisión, siempre hay medio de buscar y encontrar en la sombra una llave. ¡Yo la tengo! Cuando queráis, saldremos de palacio por la noche, á pesar de los malos, y recorreremos la ciudad. Podemos ir...
La Reina.—¡Cielos, jamás, cállate!
Casilda.—Es muy fácil.
La Reina.—¡Nunca! (Aléjase un poco de Casilda y vuelve á caer en su meditación.) ¡Oh! ¿por qué no estaré aún en mi buena Alemania con mis padres y mi hermano? Felices allí, corríamos libres por los campos, y hablábamos sencillamente á los campesinos cuando iban cargados con sus gavillas. ¡Esto era delicioso! Pero ¡ay de mí! cierto día acercóse á mí un hombre vestido de negro y me dijo: «Señora, vais á ser reina de España.» Mi padre estaba muy contento; mi madre lloraba; y hoy lloran los dos. En secreto quiero enviarles esta caja, pues sé que mi padre quedará contento. ¡Ah! todo me desespera aquí. Hasta mis pobres aves de Alemania han muerto. (Casilda hace el ademán de torcer el cuello de un ave, mirando de reojo á la camarista.) También me prohiben ver flores de mi país y jamás vibra en mi oído una palabra de amor. Hoy soy reina; en otro tiempo era libre. Bien dices, que ese parque es muy triste por la noche, y las paredes tan altas que impiden ver. ¡Oh qué aburrimiento! (Se oye fuera un canto lejano.) ¿Qué rumor es ese?