Ni tampoco de las flores

envidies el arrebol,

porque la flor más hermosa

en tu corazón se abrió.

Las avecillas, los astros,

y la perfumada flor,

son emblemas, niña hermosa,

de eso que llaman amor.

(Las voces se alejan.)

La Reina (pensativa).—¡El amor! Sí, ellas son felices; su canto me alivia y me enoja á la vez.