Casilda (haciendo respirar el frasco á Ruy Blas).—¿Cómo os habéis herido? Sin duda durante el camino. ¿Por qué os encargasteis de traer el mensaje del rey?
La Reina (á Casilda).—¿Acabarás con tus preguntas?
La Duquesa (á Casilda).—¿Qué le importa eso á la Reina, hija mía?
La Reina.—Puesto que él la escribió, bien podía traerla.
Casilda.—Pero no ha dicho que él escribiese la carta.
La Reina (aparte).—¡Oh! (Á Casilda.) ¡Cállate!
Casilda (á Ruy Blas).—¿Estáis ya mejor?
Ruy Blas.—¡Renazco!
La Reina (á sus damas).—Ya es hora de retiraros, señoras. (Á los pajes.) Que se dé alojamiento al conde. Ya sabéis que el rey no vendrá esta noche, pues pasará toda la estación cazando.
(Se retira con su servidumbre.)