El lacayo.—Seréis obedecido, príncipe.

(Se dirige hacia la puerta tambaleándose.)

D. César (aparte, mirándole).—Está completamente borracho. (Le llama y el lacayo vuelve.) ¡Ah! Se me olvidaba. Cuando salgas, seguramente te seguirán los desocupados. Haz honor con tu conducta á lo que has bebido. Pórtate con nobleza. Si de tus bolsillos caen algunos escudos, déjalos; y si algunos menesterosos ó necesitados los recogen, déjalos hacer.—No te incomodes tampoco si alguien busca más dinero en tus bolsillos; sé indulgente; piensa que todos somos hombres y que en este valle de lágrimas se ha de conceder de vez en cuando algunas alegrías á las criaturas. (Con melancolía.) Los que tal hagan, serán ahorcados un día ú otro... Justo es guardarles toda clase de consideraciones... Puedes irte. (El lacayo sale. D. César, al quedar solo, se sienta, apoya los codos sobre la mesa y medita.) Un hombre cuerdo y cristiano, cuando posee dinero, debe hacer buen uso de él... Tengo para vivir por lo menos ocho días y los viviré... Si me quedase algo, lo emplearía en fundaciones piadosas. Pero no me atrevo á confiar mucho en ello, porque sin duda me quedaré sin nada muy pronto. Esto debe ser una equivocación. Ese torpe habrá dado mal el recado ó yo he pronunciado mal mi nombre...

(Se abre la puerta del fondo y entra una dueña vieja, con el pelo canoso, basquiña y mantilla negras y abanico.)

ESCENA IV

D. CÉSAR, UNA DUEÑA

La dueña (en el dintel de la puerta).—¿Don César de Bazán?

(D. César, que estaba pensativo, levanta bruscamente la cabeza.)

D. César.—¿Otro más? (Aparte.) Es una mujer. (Mientras que la dueña, sin moverse del fondo, hace una profunda reverencia, él se adelanta estupefacto hacia el proscenio.) ¡Preciso es que el diablo ó Salustio anden mezclados en todo esto! Apostaría á que voy á ver á mi primo. ¡Una dueña! (Alto.) Yo soy don César. ¿Qué queréis? (Aparte.) Por lo general una vieja anuncia una joven.

La dueña (haciendo otra reverencia y la señal de la cruz).—Señor mío, os saludo hoy, día de ayuno, en el nombre del Dios hijo, todopoderoso y su excelso Padre.