Maffio.—Así lo crees tú. Lucrecia te lo ha enviado á decir; pero Lucrecia en persona es la que ha bordado la banda con sus propias manos para ti.
Genaro.—¿Estás seguro de ello, Maffio? ¿Por quién lo sabes?
Maffio.—Por tu criado, que te entregó la banda, y á quien ella sobornó.
Genaro.—¡Condenación!
(Arráncase la banda, la destroza y la pisotea.)
Lucrecia (aparte).—¡Ay!
(Cierra la celosía y se retira.)
Maffio.—Es una mujer hermosa, con todo.
Jeppo.—Sí, pero hay algo de siniestro impreso en su belleza.
Maffio.—Es un ducado de oro con la efigie de Satanás.