Maffio.—Te portas mal conmigo, Genaro. Habíamos jurado no abandonarnos nunca, ser inseparables, ser hermanos, y ahora partes sin mí.
Genaro.—¡Vente conmigo!
Maffio.—¡No: ven conmigo tú! Vale más pasar la noche á la mesa con lindas mujeres y alegres convidados, que no en la carretera, entre bandidos y barrancos.
Genaro.—No estabas muy seguro esta mañana de tu princesa Negroni.
Maffio.—Me he informado. Jeppo tenía razón. Es una mujer encantadora y de excelente humor, que gusta de versos y de música. Esto es todo. Vamos, ven conmigo.
Genaro.—No puedo.
Maffio.—¡Partir de noche! Vas á morir asesinado.
Genaro.—Tranquilízate. Adiós. Que te diviertas mucho.
Maffio.—Genaro, me da mala espina tu viaje.
Genaro.—Maffio, me da mala espina tu cena.