Gubetta.—Yo quisiera ser más rico de lo que soy para ofrecer otros á mis amigos.

Oloferno.—Nada es tan dulce como cantar una hermosa mujer y disfrutar de una buena comida.

Gubetta.—Ó lo que es mejor, abrazar á la una y consumir la otra.

Oloferno.—Sí, quisiera ser poeta para elevarme al cielo; quisiera tener alas...

Gubetta.—De faisán en mi plato.

Oloferno.—Voy á recitaros mi soneto.

Gubetta.—¡Voto al diablo! señor marqués de Vitellozzo, os dispenso el soneto; dejadnos beber.

Oloferno.—¿Me dispensáis mi soneto?

Gubetta.—Sí, como á los perros de morderme, al Papa de bendecirme, y á los transeúntes de apedrearme.

Oloferno.—¡Vive Dios! creo que me insultáis, caballerito español.