Maffio.—¡Á tu salud, Genaro! Brindo por que halles pronto á tu madre.

Genaro.—¡Dios te oiga!

(Todos beben, excepto Gubetta, que arroja el vino por encima del hombro.)

Maffio (en voz baja á Jeppo).—Ahora sí que lo he visto, Jeppo.

Jeppo (en voz baja).—¿El qué?

Maffio.—Belverana no ha bebido.

Jeppo.—¡Cómo!

Maffio.—Le he visto arrojar el vino por encima del hombro.

Jeppo.—Está ebrio, y tú también.

Maffio.—Es posible.