Floria

¡Nunca! Voy a despertar a todo el mundo para pregonar tu infamia. (Se dirige de nuevo hacia la puerta.)

Scarpia

(Tomando un sorbo de café.) Pero no podrás despertar al muerto. (Al oír estas palabras se vuelve Floria con un gesto de desprecio. Scarpia continúa sonriendo.) Me odias mucho, ¿no es cierto?

Floria

¡Que si te odio!

Scarpia

Muy bien... así te quiero yo. (Concluye de tomar el café y deja la taza sobre la mesa.) De las mujeres que se rinden sin lucha estaba ya cansado; más que cansado, ahíto. Lo que me seduce es tu desprecio, lo que ansío es vencer tu repugnancia, domar tu cólera y humillar tu orgullo.

Floria

¡Demonio!