¡Oh, ninguna! Creo en su amor como en el Evangelio.

Scarpia

Muy impía es la comparación, y además de impía, aventurada; porque quien es descreído en religión, no suele tener fe en otras cosas.

Floria

Esa es cuestión mía. ¿Y sabéis dónde ha ido, señor barón?

Scarpia

No lo sé; pero quiero ahorrar a vuestro amante el trabajo de devolveros esto que sin duda olvidasteis. (Dándole el abanico.)

Floria

¿Un abanico?

Scarpia