¡Esta sí es honda herida, esto sí mata!

CLXXIX.

»¡Y tu nombre tambien con mi pecado.

Hijo del alma, yo manché, del trono

De mis padres, por odios arrojado!

¡Así de mis vasallos al encono

Con muertos mil hubiese allá pagado

Mi crímen! ¡No que en mísero abandono

Sobrevivo! ¿Y no dejo todavía

Los hombres y la odiosa luz del dia?...