Y sobre el lecho, con fingido intento
La efigie y armas del traidor coloca:
En torno hay aras: con horrible acento
La hechicera, en cabello, al Cielo toca;
Y deidades allí tres veces ciento,
Y al negro Caos y al Erebo invoca,
Y, vírgen en tres fases conocida,
En tres formas á Hécate apellida.

CII.

Con aguas ya que del Averno el cieno
Mustias figuran, libacion se hizo;
Y alléganse, cargados de veneno,
La hierba pubescente, el tallo rizo
Que de la luna al esplendor sereno
Cortó segur de cobre; y el hechizo
Que, hurtado á la cerviz de potro tierno,
Falto dejóle del amor materno.

CIII.

Dido misma la sal ofrenda y trigo,
Un pié descalzo, desceñido el manto,
É invoca á las estrellas, por testigo
Tomando de su fin al Cielo santo:
Ellas su historia saben, y si amigo
Hubo algun Dios á quien moviese el llanto
De amantes mal pagados, ése pide
Vea en su causa y de vengarla cuide.

CIV.

Era la noche: al medio del camino
Iban los astros por el alto Cielo;
Calla el bosque y el piélago marino;
Yacen los brutos que sustenta el suelo:
Ni en breñas ni por lago cristalino
Se ve de ave esmaltada salto ó vuelo:
Todo está en calma, y todo mal se olvida;
Naturaleza yace adormecida.

CV.

Sólo Dido sus penas no adormece;
No se hizo el sueño para angustia tanta
Ni sus ojos ni su alma favorece
Muda la noche con su sombra santa:
Amor entre su pecho se embravece
Y nuevas olas sin cesar levanta;
Y de ellas combatida, de esta suerte
Torna consigo á disputar su muerte:

CVI.