XXIX.

Clamores suenan por el bosque umbrío
De grupos en el triunfo interesados;
Vuelve herida la playa el vocerío,
Y le vuelven en ecos los collados.
Entre gente y rumor Gias con brío
Hendió el primero los salobres vados;
Cloanto á par, mejor en remos, viene,
Bien que el peso la nave le detiene.

XXX.

Priste y Centauro en pos á una se lanzan,
Y cada cual adelantarse espera:
Alternativamente ora se alcanzan
Cuando alguna tomó la delantera;
Ora las proas ateniendo, avanzan
Con larga quilla en rápida carrera;
Ya al escollo llegando iban, en suma,
Resuelto el ponto en albicante espuma.

XXXI.

Hé aquí entre todos victorioso Gias
A su piloto reprendiendo, exclama:
«¿Por qué á derecha desviar porfías?
Torna, Menétes, do el honor nos llama:
Las otras por el mar rueden baldías;
Nuestra nave el peñon deja que lama!»
Tal dice; mas temiendo ímpio bajío
Tuerce hácia el mar Menétes el navío.

XXXII.

Y otra vez Gias con furor le intima:
«Torna, Menétes, á la izquierda!» En esto
Siente á Cloanto que le viene encima
Y á ganarle de mano acude presto:
Ya á las rocas sonantes se aproxima
Entre ellas y él lanzándose interpuesto,
Y á ambos atras dejándolos de pronto,
En bajel triunfador boga en el ponto.

XXXIII.

Al mancebo en la faz saltóle el lloro,
Y hasta los huesos le mordió la ira:
Ni oye la voz del personal decoro
Ni de los suyos la salud ya mira;
Mas de alta popa al piélago sonoro
Brusco á Menétes de cabeza tira;
Y activo en su lugar, exhorta, empeña,
Y, rigiendo el timon, va hácia la peña.