XLIX.
Loriga de oro y triple y fina malla
Relucia en los dones del trofeo:
Usóla ya en los campos de batalla,
Campos que riega el Símois, Demoleo:
Mal consiguen en hombros sustentalla
Dos esclavos, Sagáris y Fegeo;
Y así y todo, el jayan con ella un dia
Fugitivos Troyanos perseguia.
L.
Y en campos la ganó que el Símois riega
Enéas ya, cabe Ilïon divino;
Y ahora la otorga al que segundo llega,
Arma al par y ornamento peregrino.
Dos calderas, despues, de bronce entrega,
Tercer presente á quien tercero vino;
Y dos vasos de argento, muestra rara,
Que el cincel de figuras abultara.
LI.
Ya iban todos premiados, con diadema
De púrpura ceñidos, placenteros;
Cuando Sergesto, que su industria extrema,
Salir logró de los escollos fieros:
Con una banda escueta afana y rema,
Quebrantados costado y marineros;
Y en medio de la befa que le humilla,
Pide el tardo bajel la ingrata orilla.
LII.
Tal sesga sierpe, en el camino hollada
De veloz rueda, ó por viador, que herida
La deja, y medio muerta, de pedrada,
El cuerpo tuerce por lograr salida;
Con lengua ardiente, con feroz mirada
Yérguese, en parte, rebosando vida,
Y, en parte, de dolor se arrastra llena,
Y en sus propios anillos se encadena.
LIII.
Mas la nave que en remos flaqueaba,
Las velas descogiendo á puerto viene.
Enéas de Sergesto el arte alaba
Con que gente y bajel salvar obtiene,
Y le da el galardon: era una esclava
De Creta oriunda, que por nombre tiene
Foloe; en artes de Minerva, diestra;
Al seno puestos dos infantes muestra.