LIV.
Así acabada la naval porfía,
A un sitio ameno de hierbosos prados
Enéas se adelanta: en torno habia
Corvas selvas, umbríferos collados:
Del valle el fondo en círculo se amplía;
Teatro natural forman sus lados;
Y allá la multitud vuela contenta,
Y en medio el Rey con majestad se asienta.
LV.
Y con premios invita lisonjeros
Á competir en rápida corrida:
Teucros, Sicanos, á su voz ligeros
Saltan á par á do el honor convida.
Van Euríalo y Niso los primeros:
Radiante el uno en juventud florida,
Insigne el otro por su casta llama;
Bello Euríalo es; Niso le ama.
LVI.
Vino, sangre de Príamo, Dïores;
Y Patron luégo y Salio juntamente
Aquéste de tegeos genitores,
Esotro de Acarnania procedente.
Compañeros de Acéstes, cazadores,
Mancebos de gallardo continente,
Van Helimo y Panópes en seguida;
Y otros de nombre que la fama olvida.
LVII.
«Al campo, adolescentes, os convido,»
El Rey dijo á la gente congregada;
«Y á promesa gustosa dad oido:
Nadie sin dón saldrá de la estacada.
Hé aquí dos dardos de metal buido,
Cretenses, y de argento nïelada
Una hacha de dos filos: ved en esto
El comun premio á cada cual propuesto.
LVIII.
»Al más aventajado combatiente
Daráse encima, amén de la corona,
Un noble potro con jaez luciente:
Al segundo, una aljaba de amazona,
Provista, y de áureo tahalí pendiente
Que gruesa perla cual boton tachona:
Al tercero, este hermoso yelmo argivo;
Y los tres ceñirán ramas de olivo.»