Dédalo de comarcas sanguinosas
Huyendo, es fama, y del furor de Mínos,
Fiarse osó con alas vagarosas
A los reinos del aura cristalinos:
A la region helada de las Osas
Su vuelo por insólitos caminos
Tendió, y moviendo las nadantes plumas,
Fué en el alcázar á parar de Cúmas.
V.
Por vez primera allí devuelto al suelo,
Grato, Apolo, al favor, logró ofrecerte
Sanas las alas que bogó en su vuelo
Y un templo dedicarte hermoso y fuerte.
En las puertas, de Andrógeo el fin, el duelo
Grabó de los Cecrópidas, que á muerte
Siete hijos tributaban cada un año;
La urna ciega allí está do sale el daño.
VI.
En frente, en medio al mar, se representa
Creta: allí lo cruel de sus amores,
Del toro esclava, Pasifae ostenta;
Monumento de estúpidos furores
Allí el biforme Minotauro asienta
La planta; con sus vueltas, sus errores,
Incierto entorno el laberinto gira,
Y á la amante princesa horror inspira.
VII.
Cediendo de la triste á la porfía,
Allí Dédalo mismo de Teseo
El paso indocto con el hilo guia:
Ícaro, y tú tambien lograras, creo,
Insigne asiento en la áurea galería;
Mas de padre el dolor ganó al deseo
Del artífice audaz, que, el brazo alzando,
Caer dos veces le dejó, llorando.
VIII.
Enéas con su gente asaz tuviera
En cada cuadro la mirada fija,
Si, enviado adelante, no volviera
Turbando Acátes su atencion prolija:
Con Acátes, graciosa compañera,
Deífobe llegó, de Glauco hija,
Intérprete de Apolo y de Dïana;
Que vuelta al Rey de la nacion troyana.