»Ese, de asta de paz y augusto porte,
Que á la luz va por suerte el más cercano,
Será el primero que á la vida aporte,
Con sangre mixta y con renombre albano:
Mira, es Silvio: Lavinia tu consorte
A luz darále, de tu amor, ya anciano,
Póstumo dón: le criará su madre
Rey en las selvas, y de reyes padre.
CLV.
»De ahí en Italia empezará el reinado
De Troya. Honor de la Troyana gente,
Prócas luégo aparece, y á su lado
A Cápis ves y á Numitor presente;
Y al otro Silvio, á quien tu nombre añado,
Enéas, ya en virtudes eminente,
Ya en armas, si reinare en Alba un dia:
¡Qué mancebos! ¡qué heroica bizarría!
CLVI.
»Contempla aquésos cuya sien serena
Asombra en derredor cívica encina:
Cuáles de ellos á Gabia y á Fidena
Te alzarán, y la villa Nomentina;
Y de ellos cuáles una y otra almena
Fundarán sobre montes Colatina,
Y á Pomecio y á Inuo, á Bole y Cora;
Nombre á campos darán sin nombre ahora.
CLVII.
»Vé á Rómulo, hijo de Ilia, descendiente
De Troya, hijo de Marte, que al abuelo
Sigue; y mira ondear sobre su frente
Crestones dobles con gallardo vuelo:
Marca el padre en su noble continente
Su propia, alta mision. Por él al cielo
Levantará la frente pensadora
Roma, del orbe militar señora.
CLVIII.
»La cual de siete alcázares murada,
Con viriles renuevos en que abunda
Rie, como en su carro alborozada
De Berecinto la Deidad fecunda
Por las frigias ciudades torreada
Va, y su prole celeste la circunda:
Cien nietos que amamanta y que la adoran;
Todos son Dioses y entre Dioses moran.