«¡Cielos! ¿á dónde me arrojais? ¿qué puerto
»Queda ya á mi infortunio? La cadena
»Del Griego á quebrantar áun bien no acierto,
»Y ya el Troyano á muerte me condena.»
Compone á su gemido el desconcierto
La multitud, el ímpetu serena,
Y con instancia á declarar le mueve
Patria, linaje, y la intencion que lleve.

XVII.

»Títulos aguardamos con que abone
Palabras de cautivo. Reparado
De la sorpresa, el impostor repone:
«¡Rey! la verdad confesaré de grado:
»No á mi labio veraz candado pone,
»Aunque adverso me fuere, el resultado:
»Yo Griego soy, no ocultaré mi cuna;
»Me hizo infeliz, no falso, la fortuna.

XVIII.

»Quizá en conversacion por accidente,
»De Palamédes, generosa rama
»Del linaje de Belo floreciente,
»Llegó á tu oido el claro nombre y fama.
»Porque la guerra no aprobó, demente
»Llamóle el pueblo, y con indigna trama
»Trájole al hierro de la muerte: ahora
»Inmaculado le confiesa y llora.

XIX.

»Mi padre, escasa el arca de dinero,
»Guerrero aventuróme, y al cuidado
»De aquel varon fióme, compañero
»Antiguo nuestro y próximo allegado.
»Tomámos de esta playa el derrotero
»Muy al principio. Prosperó el Estado
»Miéntras honrarle y atenderle supo,
»Y parte á mí de su esplendor me cupo.

XX.

»Mas el término vi de mi contento
»Cuando de sus manejos el astuto
»Itacense, el infame acabamiento
»De Palamédes recogió por fruto.
»Notorio el caso fué. Yo en aislamiento
»Dime á vivir y en miserable luto:
»Pensaba siempre en mi inocente amigo,
»Y eterna indignacion iba conmigo.

XXI.