»Incontinente Cálcas determina
»Que el sitio los guerreros abandonen;
»Diz que en vano de Troya la rüina,
»Por bien que la expugnaren, presuponen,
»Si, tornando á cruzar la onda marina,
»En Argos los auspicios no reponen,
»Á la Diosa aplacando en sus desvíos
»Que cuidaron llevar en los navíos.

XXXVII.

»Á Micénas ahora encaminados
»(De Cálcas los auspicios tal declaran),
»Prevenidos mejor y apertrechados,
»La vuelta á dar de asalto se preparan,
»Mas ántes que partiesen, avisados,
»En igual de la que ímpios enojaran
»Robada estatua, edificaron ésta
»Para purgar la violacion funesta.

XXXVIII.

»Plúgole á Cálcas, además, que fuese
»De trabes poderosas guarnecida
»Y que las nubes con la frente hiriese,
»Porque su peso y altitud impida
»Que por las puertas quepa, y atraviese
»Las murallas, no avenga que presida
»A la ciudad, del Paladion vïuda,
»Y con la antigua proteccion la acuda.

XXXIX.

»Que si este dón violais—el agorero
»Pronostica (primero se convierta
»En quiebra suya el malhadado agüero!)—
»Troya vencida quedará y desierta:
»¿Qué es Troya? ¡el Asia! ¡Triunfareis, empero,
»Si le internareis, la muralla abierta,
»Y á las aguas de Grecia vuestras proras
»Irán, andando el tiempo, vencedoras!»

XL.

»Así en un punto entre sus lloros viles,
Caza Sinon con pérfidos amaños
En red de muerte á los que el grande Aquíles,
Ni el hijo de Tideo, ni diez años
De terca opugnacion, ni naves miles
Pudieron domeñar. Tras sus engaños,
Con espanto de todos repentino,
Oye el paso cruel que sobrevino.

XLI.