—A 17.50. Poca cosa. Es fina, pero es lana pesada y con semilla...

—¡No sea chambón! El otro día se ha pagado por fina terrosa y corta de Nueva Roma, a 23...

—Es que la mía era un lotecito. Tenía que liquidar... Y como se empeñó mi consignatario...

En una mesa más retirada, un joven de marcada pronunciación francesa, se empeña en convencer a un chacarero de que no deben vivir en la eterna zozobra hasta el resultado final de las cosechas. Se diría que este Aristarco no ha pasado las amarguras del labriego cuando divisa la nube de voladora o recibe el anuncio de la helada con el barrido del viento sur, intemperante y glacial.

—Hasta cuando tienen los trigos en las planchadas, están temblando ustedes—dice el mozo.—Que si se quedarán con el stock, por falta de marchantes; que si se vendrán abajo los precios, por un juego de bolsa o por que no hay bodegas; que si se incendiarán... Y recién les viene el alma al cuerpo, cuando han pescado al comprador y tienen la platita en el bolsillo...

—¡Cómo se conoce que usted no ha sembrado nunca!—responde el chacarero.—La vida del agricultor está sujeta por un hilito a los caprichos del tiempo. Si estuviéramos más adelantados, si fuéramos más previsores, es cierto que no nos iría tan mal. Con la chacra mixta, por ejemplo. Siembre usted variado, cultive su alfalfarcito y métale a la chacra unas vaquitas y unas ovejas. Pero si no sale del trigo, siempre va a tener que andar de la cuarta al pértigo, salvo que los años sean excepcionales...

—¿Y ahora de qué se quejan?

—¿Yo?... De nada. Hay algunos pobres que les ha tocado la lotería de la isoca... Ahí andan desesperados a puras consultas y a puros ensayos. A usted no le supone nada la isoca ¿verdad? por que si encuentra una en el jardín de su casa, la mata con el pie... Pero en los campos!...

Y atenuando la ironía campechana y sincera que desconcierta un tanto a su interlocutor, le enseña por la ventanilla el predio verde y parejo tendido junto al tren como un golpe de espátula.

—Vea los campos. ¡Eso es trigo! Buen madrugador ha sido ese colono. Si parece una bendición de Dios.