—Con intención de ensayar cereales, se resolvió destinar una parcela, practicando el barbecho con excelentes resultados, habiendo almacenado, aproximadamente, dos metros de humedad. Las semillas germinaron y crecieron las plantas, sin haber recibido una sola gota de agua, mientras que en algunas zonas húmedas y subhúmedas, los agricultores no podían arar porque la tierra estaba seca. Es posible que no se pueda arribar a una comprobación más eficaz sobre los resultados del “dry farming".

“A fines de abril de este año, dispuso el dueño del campo que se sembrara varias semillas importadas de Norte América: trigo turco, centeno, cebada y avena. Los cultivos salvo las avenas y cebadas que se perdieron, se encuentran en estado muy próspero, prometiendo rindes muy remuneradores, pues se ha desarrollado un sistema radicular admirable. En estos días—fines de septiembre—se han repetido los cultivos de maíces, sorgos, papas y porotos.”

—¿Y qué cantidad de lluvia cae en la región?

—Muy poca, pero la suficiente para que la tierra produzca, siempre que se ponga cuidado en la labor.

“Tengo fe—termina su información—en que estas campiñas hoy incultas, han de caer bajo la redención de los cultivos, por el procedimiento del “dry farming". Las tierras de esta vecindad, labradas convenientemente, han de producir cosechas de primer orden, tanto en forrajeras de ensilaje como en cereales y hortalizas.

Es sano y tonificante el optimismo de este agricultor, que valientemente viene a secundar la bella iniciativa del doctor P. S., iniciativa que—tenemos fe—provocará la transformación del desierto. Con el esfuerzo y en labores consecutivas, podrá arribarse en estos campos a la comprobación verificada en las estaciones experimentales de Utah, de que cuando se remueve la tierra virgen para dedicarla al “dry farming” y se cultiva con esmero, la lluvia penetra más y más, después de cada año de cultivo, como si la naturaleza próvida quisiera vincularse amorosamente al esfuerzo del hombre.

Widtsoe, atribuye un cuidado mayor al distrito de Great Plains para conservar la humedad del suelo, que al de Great Basin, precisamente porque aquel se caracteriza por las lluvias de estío, en la época de los vientos cálidos y la mayor evaporación. Algo de esto tiene la Pampa del Tigre. Pero tenemos confianza en que todo se ha de dominar con la energía y la labor.

Después de esta comprobación objetiva sobre los cultivos de la Pampa del Tigre, departimos en Buenos Aires con el doctor P. S., gestor de tan valioso procedimiento cultural y, posiblemente, el primer ensayador técnico del secano, en cereales, en la República.

Queríamos cerrar nuestro capítulo sobre la Pampa del Tigre con algunas apuntaciones marginadas en el producto de su observación y su experiencia.

—En diciembre de 1917 pedí a Estados Unidos—nos dice—semillas de cereales procedentes de la región de Great Plains, que, como usted sabe, es análoga, en calidad agrológica y en fenómenos atmosféricos, a nuestra zona semi-árida del interior. Mi propósito tendía a la fácil aclimatación de la simiente, con el fin de conseguir semilla nativa. Las avenas y cebadas se han perdido totalmente. No así los trigos que se desarrollan con toda lozanía y el centeno norteamericano, cuya parcela es la más destacada de las sementeras.