—¿Usted es de Mendoza?... Yo he estado en Mendoza... ¡Ah, qué tierra!... ¿Conoce la bodega de Escudero... de don Isidro?... Pues allí...

El vinificador de ley, añoraba, con emoción sin duda, el hermoso país de las vides. Allí aprendió a enderezar sus mostos y a hacer néctares nobles con la ciencia que dá el duro bregar.

Recorremos la bodega. Nos llama la atención, en primer término, las condiciones del techo, sistema cuyano, con cabriadas de pino tea, tirantería de álamo, y cubierta de varillas de sauce embarrado, hecho impermeable con una delgada capa exterior de argamasa. Lamentamos que este techo no se asiente sobre paredes de adobe, en vez de mampostería, que son más durables pero que no reunen, como las paredes “criollas”, las condiciones exigidas por la temperatura.

Esta bodega elabora, actualmente, 5.000 bordelesas. Este año elevará su producción a 7.000. Sus plantaciones abarcan 170 hectáreas, con 100 de viñedos y el resto de frutales.

Dedicamos preferente atención a los cultivos. Nos entusiasma, en verdad, el esmero con que se cuidan las viñas, la clasificación ordenada y la disposición regular de sus liños de tres alambres. Sin duda, este plantío es de los más florecientes y armoniosos de la zona. Los postes y varillas de sostén son de cemento armado con alma de hierro. Los cabeceros cuestan 1 peso m|n. y tienen 2.50 metros de alto (1 metro va bajo tierra); y las varillas son de 70 centímetros. Esta clase de material se ha comenzado a usar en Mendoza con buenos resultados. Es más económico y tan seguro como el de madera. Tratándose de terrenos lavados, sin salitre ya, es seguro que esta clase de puntales se difunda en la región. Las principales variedades que comprende este viñedo son malbec, semillón, pinot y cabernet. Hay también un poco de criolla, que según el administrador de la finca—contrariamente a la opinión vulgarizada en la zona—da un vino de primera. Es original, sin duda, este resultado, pues la uva criolla de vino, sazona demasiado tarde y no sería difícil que en esta parte del valle tuviera un formidable enemigo en las heladas de otoño con su anticipo cruel. Ya lo dijo el adagio español: “vendimia enjuto, cogerás vino puro”, aconsejando la cosecha de las vides antes de las lluvias y heladas otoñales.

El cultivo de las viñas en este establecimiento, se practica por administración. Sin embargo, parece resuelto que se pondrá en práctica en adelante el procedimiento usado en Mendoza y San Juan, es decir, por intermedio de contratistas al porcentaje de la producción.

La huerta de frutales comprende diversas variedades de durazneros, manzanos, perales y ciruelos. Existe el propósito de secar la producción de duraznos, para lo cual se ha adquirido un secador moderno. El resto de la fruta será destinado a exportación o conservación, según convenga. Como este año se ha perdido totalmente la fruta de esta zona del valle, debido a las heladas de primavera, el problema de su industrialización queda postergado para la nueva cosecha.

VOCABULARIO

Cuba. Vasija grande de madera, para contener vino.

Raulí. Arbol de la cordillera de los Andes (en el sud).