Hubo un corto silencio, hasta que un viejo replicó con voz débil y balbuciente:
—¡Nicholas Védder! ¡Vaya! ¡Si murió y está enterrado hace dieciocho años! Una lápida de madera daba razón de él en el cementerio de la iglesia, pero se gastó también y ya no existe.
—¿Dónde está Brom Dútcher?
—¡Oh! se fue al ejército al principio de la guerra; algunos dicen que murió en la toma de Stony Point;[8] otros que se ahogó en una borrasca al pie de Ántony’s Nose.[9] Yo no podría decirlo; lo que sé es que nunca regresó.
—¿Dónde está Van Búmmel, el maestro de escuela?
—Se fué también a la guerra, se convirtió en un gran general y está ahora en el congreso.—
El corazón de Rip desfallecía al escuchar tan tristes nuevas de su patria y de sus amigos, y encontrarse de repente tan solo en el mundo. Las respuestas le impresionaban también por el enorme lapso de tiempo que encerraban y por los temas de que trataban y que él no podía comprender: la guerra, el congreso, Stony Point. No tuvo valor de preguntar por sus otros amigos, pero gritó con desesperación:
—¿Nadie conoce aquí a Rip Van Winkle?
—¡Oh, seguramente! Rip Van Winkle está allí recostado contra el árbol.—
Rip miró en la dirección indicada y pudo contemplar una exacta reproducción de sí mismo como cuando fué a la montaña; tan holgazán como él, al parecer, e indudablemente harapiento al mismo grado. El pobre hombre quedó del todo confundido. Dudaba de su propia identidad y si sería él Rip Van Winkle o cualquier otra persona. En medio de su extravío, el hombre del sombrero de tres picos le preguntó quién era y cómo se llamaba.