Había demostrado que no nos tenía miedo, por la manera audaz con que había venido a vernos, y la franqueza con que nos había hablado. Se conoció que tenía plena confianza en su posición, y que interiormente se reía de nuestra ignorancia.

—Hablan ustedes de mí, caballeros, como de un extraño y desconocido—exclamó, abotonándose su sobretodo después de una corta pausa y tomando su bastón.—Supongo que lo seré esta noche... pero mañana no lo seré ya. Espero que muy pronto aprenderemos a conocernos mejor; entonces es posible que confíen en mí un poco más de lo que han hecho esta noche. Recuerden que durante muchos años he sido el amigo más íntimo del muerto.

En la punta de la lengua tuve la observación de que el motivo que había tenido el pobre Burton para poner en su testamento esa extraña cláusula, era el temor que él le inspiraba, y que la había insertado bajo coacción; pero felizmente me dominé, y con cierta cortesía le dije «buenas noches».

—Que me ahorquen, Gilberto—gritó Reginaldo, cuando el tuerto se hubo retirado.—La situación a cada momento se hace más interesante y complicada. Es evidente que Leighton va a tener que habérselas con un cliente duro.

—Sí—suspiré.—El tiene la mejor parte de todos nosotros, porque se ve claro que Blair lo tenía al tanto de todo, pues era de su completa confianza.

—¡Es mi opinión, Greenwood, que Blair nos ha tratado ruinmente!—estalló mi amigo, eligiendo un nuevo cigarro, y mordiéndole la punta con enojo.

—Recuerda que me ha dejado su secreto.

—Puede ser que lo haya destruido después de haber hecho el testamento—apuntó Reginaldo.

—No; o debe estar escondido, o ha sido robado, eso es lo que no ha podido aclararse. Por mi parte, considero que gradualmente va disipándose la idea que abrigamos de que se había cometido un asesinato. Si él hubiese sospechado que había sido víctima de una infamia, seguramente nos habría indicado algo antes de morir. De eso estoy completamente convencido.

—Es muy probable—observó con cierta duda, sin embargo.—Pero lo que tenemos ahora que descubrir es si existe aún esa bolsita que él siempre llevaba consigo.