Sí, y no sé cuánto hubiera yo dado por hacer las paces entre ellos, porque tengo buena voluntad á Casio.

OTELO.

¡Rayos y centellas!

DESDÉMONA.

¡Esposo mio!

OTELO.

¿Piensas lo que estás diciendo?

DESDÉMONA.

¿Cómo? ¿Está furioso?

LUDOVICO.