YAGO.
¡Cuánto lo deploro! Pero estaria mal en mí el descubriros lo que sé. Vos mismo lo ireis viendo, y en sus actos lo descubrireis, de tal modo que nada os quede que saber ni que preguntarme.
LUDOVICO.
Yo le creia de muy diverso carácter. ¡Qué lástima!
ESCENA II.
Sala del castillo.
OTELO y EMILIA.
OTELO.
¿Nada has visto?
EMILIA.