Así lo haré, esposo mio.

(Vanse todos menos Emilia y Desdémona.)

EMILIA.

¿Qué tal? ¿Se ha amansado en algo el mal humor de tu marido?

DESDÉMONA.

Me prometió volver pronto, y me mandó que me acostase, despidiéndose en seguida.

EMILIA.

¿Y por qué dejarte sola?

DESDÉMONA.

Él lo mandó y sólo me toca obedecer, y no resistirme en nada. Dame la ropa de noche, y aléjate.