Orlando.—Y yo para Rosalinda.

Rosalinda.—Y yo para ninguna mujer.

Silvio.—Tiene que ser todo fantasía, todo pasión, todo deseos, todo adoración, deber y observancia, todo humildad, todo paciencia é impaciencia, todo pulcritud, contradicción y obediencia, como yo por Febe.

Febe.—Y yo por Ganimedes.

Orlando.—Y yo por Rosalinda.

Rosalinda.—Y yo por ninguna mujer.

Febe.—(A Rosalinda.) Y si es así ¿por qué tenéis á mal el que yo os ame?

Silvio.—(A Febe.) Y si es así ¿por qué tenéis á mal el que yo os ame?

Orlando.—Y si es así ¿por qué tenéis á mal el que yo os ame?

Rosalinda.—¿De quién habláis al decir «tenéis a mal que os ame?»