Tomasa.—Con todo mi corazón lo deseo, y espero que no sea malhonesto el desear ser mujer de mundo. He aquí á dos pajes del desterrado duque.

(Entran dos pajes.)

Paje 1.º—Buen encuentro, honrado caballero.

Piedra.—Buen encuentro, por vida mía. Vamos, asiento, asiento, y una canción.

Paje 2.º—Estamos á vuestras órdenes: sentaos entre los dos.

Paje 1.º—¿Entraremos en ello de rondón, sin limpiar el pecho, ni escupir, ni decir que estamos roncos, que es el prólogo obligado de toda mala voz?

Paje 2.º—Por cierto, por cierto; y ambos en un solo tono, como dos gitanos en un mismo caballo.

CANCIÓN.

Iba un amante con su doncella,
con el ¡eh! con el ¡oh! y el ¡qué gusto me da!,
por los maizales dejando huella,
cuando florece la estación bella,
la primavera dulce y feráz.
Las aves cantan de dos en dos,
y los amantes se echan por esos trigos
á la buena de Dios.

Entre los surcos de los maices,
con el ¡eh! con el ¡oh! y el ¡qué gusto me da!,
sobre los verdes blandos tapices
se recostaron los dos felices
bajo la sombra de aquel maizal.
Las aves cantan de dos en dos,
etc., etc.