Lucía.—Y á vos este otro; quiere decir ¿cuándo? ¿Podéis decirlo?

Dromio de Siracusa.—Si tu nombre es Lucía, Lucía le has respondido bien.

Antífolo de Éfeso.—¿Oyes, tontuela? ¿Espero que nos dejarás entrar?

Lucía.—Pensaba habéroslo preguntado.

Dromio de Siracusa.—Y habéis dicho que no.

Dromio de Éfeso.—Vamos, bien, bien contestado; es golpe por golpe.

Antífolo de Éfeso.—Ea! maula, déjame entrar.

Lucía.—¿Podríais decir para agradar á quién?

Dromio de Éfeso.—Señor, golpead fuerte en la puerta.