Bruto.—Lucilio y Ticinio, encargad á los jefes que se preparen á alojar sus tropas.
Casio.—Y regresad inmediatamente trayéndonos á Messala. (Salen Lucilio y Ticinio.)
Bruto.—Lucio. Una taza de vino.
Casio.—No pensé que podíais haber estado tan encolerizado.
Bruto.—¡Oh Casio! Me tienen enfermo muchos pesares.
Casio.—No usáis de vuestra filosofía, si dáis importancia á males accidentales.
Bruto.—Ningún hombre soporta mejor la aflicción.—Porcia ha muerto.
Casio.—¡Ah! ¡Porcia!
Bruto.—Es muerta.
Casio.—¡Y habéis podido no matarme cuando os contrarié tanto! ¡Oh! pérdida conmovedora é insoportable! ¿De qué dolencia?