Hamlet.—Señor, tengo que daros una noticia. (Imitando la voz de Polonio). Cuando Roscio era actor en Roma...

Polonio.—Señor, los cómicos han venido.

Hamlet.—¡Tuh! ¡tuh! ¡tuh!

Polonio.—Como soy hombre de bien que sí.

Hamlet.—Cada actor viene caballero en burro.

(Hamlet declama este verso en tono trágico y los que dice poco después).

Polonio.—Estos son los más excelentes actores del mundo, así en la tragedia como en la comedia, historia ó pastoral, en lo cómico-pastoral, histórico-pastoral, trágico-histórico, tragi-cómico-histórico-pastoral, escena indivisible, poema ilimitado... ¡Qué! Para ellos ni Séneca es demasiado grave, ni Plauto demasiado ligero, y en cuanto á las reglas de composición y a la franqueza cómica, éstos son los únicos.

Hamlet.—¡Oh Jefté, juez de Israel!...
¡Qué tesoro poseíste!

Polonio.—¿Y qué tesoro era el suyo, señor?

Hamlet.—¿Qué tesoro?