Polonio.—No hay duda, tiene figura de comadreja.
Hamlet.—O como una ballena.
Polonio.—Es verdad, sí, como una ballena.
Hamlet.—Pues al instante iré á ver á mi madre. Tanto harán éstos, que me volverán loco de veras. Iré, iré al instante.
Polonio.—Así se lo diré.
Hamlet.—Fácilmente se dice: al instante viene... Dejadme solo, amigos.
ESCENA XIX
HAMLET
Este es el espacio de la noche apto á los maleficios. Esta es la hora en que los cementerios se abren, y el infierno respira contagios al mundo. Ahora podría yo beber caliente sangre; ahora podría ejecutar tales acciones, que el día se estremeciese al verlas. Pero vamos á ver á mi madre. ¡Oh corazón! no desconozcas la naturaleza, ni permitas que en este firme pecho se albergue la fiereza de Nerón. Déjame ser cruel, pero no parricida. El puñal que ha de herirla esté en mis palabras, no en mi mano; disimulen el corazón y la lengua; sean las que fueren las execraciones que contra ella pronuncie, nunca, nunca mi alma solicitará que se cumplan.
ESCENA XX
Gabinete
CLAUDIO, RICARDO, GUILLERMO
Claudio.—No, no le quiero aquí, ni conviene á nuestra seguridad dejar libre el campo á su locura. Preveníos, pues, y haré que inmediatamente se os despache para que él os acompañe á Inglaterra. El interés de mi corona no permite ya exponerme á un riesgo tan inmediato, que crece por instantes en los accesos de su demencia.