Hamlet.—¿Se dirigen contra toda Polonia, ó sólo á alguna parte de sus fronteras?
Capitán.—Para deciros sin rodeos la verdad, vamos á adquirir una porción de tierra, de la cual (exceptuando el honor) ninguna otra utilidad puede esperarse. Si me la diesen arrendada en cinco ducados, no la tomaría, ni pienso que produzca mayor interés al de Noruega ni al polaco, aunque á pública subasta la vendan.
Hamlet.—¿Sin duda el polaco no tratará de resistir?
Capitán.—Antes bien ha puesto ya en ella tropas que la guarden.
Hamlet.—De ese modo el sacrificio de dos mil hombres y veinte mil ducados no decidirán la posesión de un objeto tan frívolo. Esa es una apostema del cuerpo político, nacida de la paz y excesiva abundancia que revienta en lo interior, sin que exteriormente se vea la razón por que el hombre perece. Os doy muchas gracias de vuestra cortesía.
Capitán.—Dios os guarde.
(Vanse el capitán y los soldados).
Ricardo.—¿Queréis proseguir el camino?
Hamlet.—Presto os alcanzaré. Id adelante un poco.