—Seguramente —contesta.

—Y ¿cuántas casas tenías, cuántos campos y cuántos prados?»

Habiéndolos enumerado Midias, los escepsios que se hallaban presentes, gritan:

—«Este hombre miente, Dercílidas

—Y vosotros —les dice este—, no seáis tan puntillosos.»

Cuando ha detallado todas sus posesiones, vuelve a preguntarle:

—«Dime, ¿de quién dependía Manía?»

Todos exclaman:

—«De Farnabazo.

—Por lo mismo ¿todo lo que tenía era, pues, de Farnabazo?