LIBRO CUARTO.


CAPÍTULO PRIMERO.

Agesilao, después de haber llegado en otoño[121] a Frigia, gobernada por Farnabazo, tala y saquea la comarca y se apodera de grado o por fuerza de las ciudades. Habiéndole asegurado Espitrídates que si quiere ir con él a Paflagonia, podrá tener fácilmente una entrevista con el rey de aquella región y obtener su alianza; se pone en marcha esperando obtener que abandone esta nación la obediencia del rey, cosa que deseaba hacía mucho tiempo.

Así que llega a la Paflagonia, Otis se dirige a su encuentro para negociar una alianza; había sido llamado por el rey pero no había acudido a su llamamiento, y siguiendo los consejos de Espitrídates, había, por el contrario, mandado a Agesilao mil caballos y dos mil peltastas. Reconocido Agesilao al servicio prestado por Espitrídates, le dice:

—«Espitrídates, ¿darías con gusto tu hija en matrimonio a Otis?

—Con mayor gusto —contesta este— del que tendría aquel siendo rey de un país vasto y poderoso en casarse con la hija de un desterrado.»

No se trató más de este asunto, pero cuando Otis se despide de Agesilao para volverse a su país hace este que se retire Espitrídates, y delante de los Treinta le dice:

—«Escucha, Otis: ¿es noble el linaje de Espitrídates?

—Tanto, contesta Otis, como el que más entre los persas.