Que la costa es muy suzia de peñas y piçarrales ásperos que gastan mucho los cables de los navios, y que tiene mucha lama por lo cual aunque los navios den en la costa se pierde poca gente.
Que es tan grande la menguante de la mar especial en la baya de Campeche, que muchas veces queda media legua en seco por algunas partes. Que con estas grandes menguantes se quedan en las ovas y lamas y charcos muchos pescados pequeños de que se mantiene mucha gente.
Que atraviesa à Yucatan una sierra pequeña de esquina à esquina y comiença cerca de Champoton y procede hasta la villa de Salamanca que es el cornijal contrario al de Champoton. Que esta sierra divide à Yucatan en dos partes, y que la parte de mediodia haz à Lacandon y Taiza, esta despoblada por falta de agua, que no la hay sino quando llueve. La otra que es al norte esta poblada.
Que esta tierra es muy caliente, y el sol quema mucho, aunque no faltan aires frescos como Brisa o Solano que alli reyna mucho, y las tardes la virazon de la mar. Que en esta tierra vive mucho la gente, y que se ha hallado hombre de ciento y quarenta años.
Que comiença el ynvierno desde St Francisco, y dura hasta fin de marzo, porque en este tiempo corren los nortes, y causan catarros rezios y calenturas por estar la gente mal vestida. Que por fin de enero y febrero ay un veranillo de rezios soles, y no llueve en este tiempo sino a las entradas de las lunas. Que las aguas comiençan desde abril hasta fin de setiembre, y que en este tiempo siembran todas sus cosas, y viene a maduracion aunque siempre llueva, y que siembran cierto genero de maiz por Sant Francisco que se coge brevemente.
§ I.—Description du Yucatan. Saisons diverses de l’année.
Le Yucatan n’est point une île ni simplement une pointe de terre avançant dans la mer, comme quelques-uns l’ont cru, mais bien la terre ferme. On s’était trompé à cet égard, soit à cause de la pointe de Cotoch, qui est formée par la mer et la baie de l’Ascension[1] entrant vers le golfe Dulce, soit à cause de la projection que, de l’autre côté, forme en allant vers le Mexique la Desconocida, avant d’arriver à Campêche[2], ou bien encore à cause de l’étendue des lagunes creusées par la mer entrant par Puerto-Real et Dos Bocas[3].
C’est une terre aux abords unis et débarrassés de végétation, d’où il arrive qu’on ne la découvre de dessus les navires, que de très-près, excepté entre Campêche et Champoton[4], où l’on aperçoit quelques petites montagnes, et entre celles-ci un morne appelé de los Diablos.