PANTALEONE. ¡Ay, pecador de mí! la sangre me se hiela y el corazon me da más badajadas, que el reloj de Palacio.
DANTE. Yo tiemblo de temor. Esfuérzate, traidor, y haz de las tripas corazon.
PANTALEONE. Oh, serán más duras tus carnes y huesos que esta mi espada.
DANTE. ¡Oh cuanto tardo a matarte! pues tengo menester d'essos tus huesos para hacer un par de dados.
PANTALEONE. Y yo he menester de esse tu pellejo para hacer un zurron de traer naipes.
DANTE. Esta stocada no repararas, que passará una torre, aunque sea la de Babilonia, de una parte á otra.
PANTALEONE. A este revés no tendrás reparo, que juro portará una galera por través.
DANTE. Yo te arrebataré d'essos cabellos, y te arrojaré cinco jornadas más acullá de los montes Pirineos.
PANTALEONE. ¡Ah, villano montañero!
DANTE. ¡Ah, ladron ciudadano!